Tras la puerta

La seguridad de la casa nunca supuso ningún problema, mi instinto de supervivencia me obligaba a seguir en esta lucha diaria. Pero hace unos días, mientras bajaba la escalera a toda velocidad, escuche un crujido que procedía de mi tobillo. El dolor se hizo insoportable y no pude contener mis gritos.  No me atrevía a levantar el pantalón. El bulto que resaltaba bajo él era suficiente para hacerme una idea de la gravedad del asunto. En ese momento quedó firmada mi sentencia.  Mientras escribo estas palabras observo como empiezan a ceder algunos travesaños de la puerta de entrada a la casa. Uno de los clavos acaba de saltar por la presión, llegando directamente hasta el sillón en el que me encuentro. En mi mano izquierda sujeto un habano, regalo de alguna boda, que encontré metido en el mueble bar. Si tengo que irme hoy, que sea a lo grande. Un listón de madera acaba de caer al suelo, veo sus manos…

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Categorías: Minirelato, Zombie | 1 comentario

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Un pensamiento en “Tras la puerta

  1. weiss

    Ha estado bien lo del Habano. Podrías haberle sacado más jugo, emperro.

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