Deuda pendiente

Nunca tuvo el atrevimiento de ponerme una mano encima. Tampoco le hizo falta para llenar mi alma de cicatrices. Su diversión crecía mientras mi autoestima iba menguando. Ignoro si en algún momento le importé lo más mínimo. Él sólo pensaba en si mismo, ni siquiera lloró mientras enterrábamos el cuerpo de mamá. Tras el portón que daba acceso a nuestra casa todos mis sueños se convertían en pesadillas. Por eso, el día que el terror traspasó el dintel y el mundo entero se convirtió en un infierno, no dudé. Su paso tambaleante me provocaba risa. El que tantas veces fuera mi verdugo no era más que una masa de carne inerte que ansiaba mis entrañas.  Sujeté bien fuerte el mango y alcé el hacha sobre mi cabeza. Cuando estuvo junto a mi la inercia hizo el resto. La hoja se hundió en su cabeza, sus rodillas fallaron y acto seguido cayó al suelo. Respiré profundamente mientras contemplaba la escena. Por fin la deuda estaba saldada. Descansa en paz padre.

Anuncios
Categorías: Minirelato, Zombie | 2 comentarios

Navegador de artículos

2 pensamientos en “Deuda pendiente

  1. Ruben

    Espero no verte pronto en las noticias por parricidio…Jajajaja Muy bueno, Adrián 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: