Cuero negro

Deambulaba con los labios pintados para esa cita a la que nunca llegó. El poco maquillaje que aún cubría su rostro parecía puesto ahí por un enfermo de parkinson. Su mirada, la que hiciera las delicias de su amante, vagaba entre las nubes sin fijarse en nada.  Lo más aterrador no era ella, sino la atracción que provocaba en mí. El tiempo que llevaba sin la compañía de una mujer empezaba a pasar factura. En más de una ocasión había fantaseado con la idea de tener una sesión de placer junto a ella y hoy por fin me decidí solucionar ese asunto. Con paso firme bajé las escaleras que daban acceso a mi calle y me dirigí hacia ella. Tenía que ser rápido si no quería ser sorprendido por otro de los que se paseaban junto a mi ventana. Me puse justo detrás de ella, lo saqué de mis pantalones y se lo clavé hasta que no podía más. No reaccionó, simplemente cayó al suelo encorsetada en su elegante traje de cuero negro mientras mi puñal descansaba en su nuca.

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Categorías: Minirelato, Zombie | Deja un comentario

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