Parada obligatoria (VIII)

– Es un diario. – dijo una voz que emanaba de las tinieblas. – Puedes leer un poco si quieres, no vas a encontrar nada que no hayas visto con tus propios ojos. A simple vista parecía estar escrito por un maníaco; líneas cruzadas, palabras sueltas, frases sin sentido. Eran los apuntes de un demente, pero había algo, justo al lado del cuaderno, que llamó aún más mi atención. El halo de la bombilla, que momentos antes había encendido mi misterioso nuevo amigo, era insuficiente  para hacer legible las anotaciones que parecían estar talladas en la mesa.  – No te preocupes, sabes bien a que momento corresponden. Es la crónica de tu aventura hasta llegar aquí, no tenía con qué escribirlas así que tuve que usar lo único que se me ocurrió. Era incapaz de articular palabra. Pensé que, tras perder a mis amigos, no volvería a encontrar a ningún superviviente en mucho tiempo. – Por cierto, te debo una disculpa. La sangre de la pared no es de ningún zombie, es mía. Como ya te dije tuve que acabar la historia con lo único que pude, mis uñas.

Anuncios
Categorías: Minirelato, Parada obligatoria, Zombie | Deja un comentario

Navegador de artículos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: