El viejo tic-tac

Tic, tac, disparo. Y con este ya van siete por hoy. Cierro su dorada solapa con el tacto del que acaricia a un bebé, esperando el momento de abrirlo de nuevo. Tic, tac, disparo. Esa melodía rítmica hace que no existamos nada más que mi presa y yo. Tras este son ocho. Tic, tac, disparo. No sería capaz de sobrevivir de no ser por nuestra relación, él me da lo que necesito; orden y tranquilidad. Yo le cuido para que pueda seguir contando sus preciados segundos. Tic, tac, disparo. Ya van nueve.

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Categorías: Minirelato, Zombie | Deja un comentario

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