Mala idea

Desconozco aún como me convenció pero al final lo hicimos. Sabía desde el principio lo imprudente de nuestra aventura aunque consiguió embaucarme con su ímpetu. Era una de esas personas capaces de convencerte de cualquier cosa. A pesar de su corta edad, tenía una personalidad encantadora a la par que un nerviosismo inquietante. A ratos lo quería a mi lado, como lo odiaba y no quería ni verlo. Así era nuestra relación hasta que decidimos salir de aquí. Él, que soñaba con “reventar cabezas”, murió entre los chasquidos de las mandíbulas de esos hijos de puta sin poder satisfacer su deseo. Termino mis palabras con las que empecé nuestra odisea; era una mala idea.

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Categorías: Minirelato, Zombie | Deja un comentario

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