Parada obligatoria (III)

…de la parte de atrás de la furgoneta salieron varias de esas cosas. Me sentí seguro lejos de ellos, lo cual me hizo andar más rápido hasta la gasolinera. En uno de los últimos giros, antes de entrar en el edificio, pude ver como una de las puertas del vehículo se encontraba medio abierta. Uno de esos cuerpos sin alma, a base de tirones, consiguió abrirla por completo. Yo me encuentro a salvo, al menos por el momento, dentro de ésta vieja estación de servicios,  pero los gritos que se cuelan por las viejas ventanas van a tardar mucho en marcharse de mi cabeza.

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Categorías: Minirelato, Parada obligatoria, Zombie | Deja un comentario

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